Cuentan que había una vez un rey muy apuesto que estaba buscando esposa…

Por su palacio pasaron todas las mujeres mas hermosas del reino y de otros mas lejanos; muchas le ofrecían además de su belleza y encantos muchas riquezas, pero ninguna lo satisfacía tanto como para convertirse en su reina.

Cierto día llego una mendiga al palacio de este rey y con mucha lucha consiguió una audiencia.

– No tengo nada material que ofrecerte; solo puedo darte el gran amor que siento por ti” le dijo al rey: “si me permites puedo hacer algo para demostrarte ese amor.

Esto despertó la curiosidad del rey, quien le pidió que dijera que seria eso que podía hacer.

– Pasaré 100 días en tu balcón, sin comer ni beber nada, expuesta a la lluvia, al sereno, al sol y al frío de la noche. Si puedo soportar estos 100 días, entonces me convertirás en tu esposa. Sigue leyendo

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