¿Cómo podré estar triste?
¿Cómo entre sombras ir?
¿Cómo sentirme solo
Y en el dolor vivir?
Si Cristo es mi consuelo,
Mi amigo siempre fiel,
Si aun las aves tienen
Seguro asilo en El,
Si aun las aves tienen
Seguro asilo en El.

Coro:
¡Feliz, cantando alegre,
Yo vivo siempre aquí;
Si El cuida de las aves,
Cuidará también de mí!

“Nunca te desalientes”,
Oigo al Señor decir,
Y en Su palabra fiado,
Hago al dolor huir.
A Cristo, paso a paso
Yo sigo sin cesar,
Y todas sus bondades
Me da sin limitar,
Y todas sus bondades
Por siempre me ha de dar.

Siempre que soy tentado,
O si en la prueba estoy,
Más cerca de El camino,
Y protegido voy;
Si en mí la fe desmaya
Y sufro de ansiedad,
Tan sólo El me levanta,
Me da seguridad,
Tan sólo El me levanta,
Me da seguridad


Este himno fue escrito en 1905; lo escribió una mujer Canadiense – Americana llamada Civilla Durfee Martin (1866 – 1948). La música fue compuesta por Charles Hutchinson Gabriel (1856 – 1932). Otro himno famoso de esta autora es: “Dios cuidará de ti”. Existen muchas versiones de este himno y una de ellas es la siguiente…

La inspiración de este himno nació a principio de la primavera de 1905, y en palabras propias de la autora, Civilla relata: “mi esposo y yo residíamos en Elmira, Nueva York. Allí contrajimos una profunda amistad con una pareja: el Señor y la Señora Doolittle, verdaderos santos de Dios. La Señora Doolittle había estado en cama durante casi veinte años. Su marido era un inválido incurable que tenía que velar por su sustento diario trabajando en silla de ruedas. A pesar de sus aflicciones, vivieron felices su vida cristiana, dando inspiración y confort a todos los que les conocían.

Un día, mientras estábamos de visita con los Doolittles, mi marido preguntó sobre el secreto de su fe para continuar adelante. La respuesta del señor Doolittle fue simple: “Él tiene su vista puesta en la aves y sé que Él me mira también”. La belleza de esta simple expresión de fe sin límites se apoderó de los corazones y encendido la imaginación de mi esposo y mía. Este himno fue el resultado de esa experiencia.